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  • Mariana Camacho

Villa Torél - espíritu bajacaliforniano

En diciembre volví a la Baja. A tomar martinis en la terraza de Punta Morro y margaritas en Hussongs, para recibir el 2021, para hacer un picnic frente al mar —el Pacífico y sus bondades— y copas y copas y copas de los vinos que siempre son una excusa para tocar base con esta región.


La Baja nunca falla. Es un destino que siempre tiene un as bajo la manga, una novedad o varias para visitar —una pizzería por aquí, tacos de borrego por allá—. A pesar de las restricciones, a pesar de la pandemia, a pesar de los pesares.


En esta ronda conocí —por fin— Villa Torél, el restaurante de Alfredo Villanueva, a quien tal vez recuerden por sus emprendimientos en Monterrey —Xbox, Romero y Azahar, Botanero Monterrey—. Villanueva dejó su vida en las tierras de los regios para mudarse a Baja California, para cambiar de aires, al lado del mar, en Ensenada. Hoy, sus días transcurren entre el puerto y el Valle de Guadalupe, donde se encuentra su restaurante.


Villa Torél sigue el espíritu de la zona: es un lugar que no tiene adornos, florituras o protocolos. Es, para decirlo pronto, tan casual como Villanueva. El comedor es una gran terraza, en las cavas de Santo Tomás, flanqueado por la cocina abierta y por una vista panoramica al Valle, una de esas escenas bucólicas de las que nadie, al menos que se sepa humano, se cansa, nunca.


La cocina también está alineada a la filosofía bajacaliforniana, esa que ha sido formada tras la realización de que no siempre los patios de los vecinos son más verdes, de que lo cercano —del mar, de la tierra, del huerto— es bueno, es rico, es indispensable. Si a eso le suman el bagaje de Villanueva —un coqueteo con las influencias del levante mediterráneo, una debilidad por los arroces, un apego a los platos botaneros— en el resultado verán taquitos de papa con opa, berenjenas rostizadas con jocoque y lengua como pieza de resistencia.


[Advertencia: pueden encontrar el menú completo en las redes sociales de Villa Torel aunque la mejor opción es preguntar qué novedades hay a sus anfitriones].


Aunque es un cliché decirlo, sobre todo en esta zona, el vino es tan importante como la comida. Además de las etiquetas de Santo Tomás, hay opciones para entusiastas y curiosos, vinos jóvenes —de proyectos jóvenes— o lados B de productores más sazonados. Pet Nats, otros naturales, otros más convencionales. Todos, en nombre de pasarla bien, son bienvenidos.


Mariana Camacho


Villa Torél - Km 94.7 Carretera Federal No. 3, Ensenada-Tecate

@villatorelmx

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